Hablemos de … psicología del deporte (II)

La competición. 

Es día de competición. Unas horas antes estás tranquilo y no piensas que nada pueda ir mal. Llegas al pabellón y empieza a precoucparte que te vea mucha gente, que las cosas no salgan bien y un pensamiento fugaz, pero demoledor, se cruza por tu mente: «y si hago el rídiculo». Ha sidfo un instante, pero acto seguido empiezas a sudar y un pequeño temblor se apodera de ti. Intentas centrarte en el calenmtamiento, sin pensar en nada, pero no lo consigues, esa vocecita dentro de ti te recuerda que «puedes hacer el ridiculo» y no te deja centrarte en tu trabajo previo a la competición. Empieza la competición. Tienes que actuar y esa voz en off te sigue dando la lata. Empiezas tu competición y te notas más pesado y más torpe que de costumbre. Esto hace que la vocecita se convierta en un grito «¡vas a hacer el ridículo!» y que, además, se acompañe de otras voces: «esto va a ir a peor», «si es que no estoy preparado», «no tendría que estar aquí», etc. Acompañadas de otras sensaciones como tensión muscular, nerviosismo, dificultad para concentrarte, etc. Ahora ya sólo piensas en que termine la competición.

images-10

Si alguna vez has cometido en tu disciplina deportiva, puede ser que hayas experimentado algo parecido a lo descrito anteriormente. ¿Por qué pasa esto? Muchas pueden ser las explicaciones a esto. Desde variables personales del deportista a dificultades o problemas de planificación del entrenamiento. Si bien la parte física del entrenamiento es una parte principal de la preparación del deportista, la preparación psicológica es parte fundamental de los deportistas de competición, especialmente de los deportistas de alto nivel.

La preparación psicológica empieza por conocer la historia personal del deportista así como su historia respecto a la competición. Evaluar los pu

images-11

ntos débiles en la organización de su entrenamiento que puedan afectar a su rendimiento. E nseñarle a conocer su nivel de activación así como su nivel de autoconfianza y los sesgos atencionales que presenta, serán foco de la intervención en casoso como el expuesto más arriba. Estrategias más especificas como el trabajo en el manejo de emociones o de pensamientos que einterfieren con la ejecución será trabajo mucho más específico a situaciones de alta activación y de alta interferencia.

¿Quieres saber más acerca de cómo mejorar tu rendimento deportivo?

Rafael Morón. Experto en Psicología del Deporte.

 

 

Anuncio publicitario
A %d blogueros les gusta esto: